En los meses posteriores al levantamiento de enero, la pregunta que más se plantean los iraníes ya no es si la República Islámica sobrevivirá, sino quién, y con qué historial, puede mantener unido a Irán y reconstruirlo después. A juicio de los analistas de DIAR, la respuesta no está en las consignas, sino en el historial de cada corriente.
El historial de los Pahlavi: modernización y Estado nacional
La era Pahlavi comenzó en 1925 con el fin del gobierno de los Qayar, durante el cual se perdieron grandes partes del territorio de Irán. El Tratado de Ajal de 1881, bajo Naser al-Din Shah, fue uno de los ejemplos: cedió a Rusia las tierras orientales habitadas por turcomanos. En cambio, la era Pahlavi se asocia con el ferrocarril que cruza todo el país, la fundación de la Universidad de Teherán, el ejército y una burocracia modernos, la educación para todos y la presencia de las mujeres en la vida pública. El segundo Pahlavi siguió ese camino ampliando la industria, la sanidad y la educación, e hizo del vínculo del Irán actual con el legado aqueménida parte de la identidad nacional.
La crítica a esa época, incluidas sus restricciones políticas, tiene su lugar; pero en comparación con lo que llegó después de 1979, el historial de los Pahlavi es el de la construcción de un país.
El historial de la República Islámica y de sus antiguos socios
En cuatro décadas y media, cada vez que la República Islámica ha visto en peligro su supervivencia, ha recurrido a la masacre. La matanza del 8 y el 9 de enero es su ejemplo más reciente y sangriento, y ahora continúa con las ejecuciones de manifestantes del levantamiento de enero. Este historial no se limita a una facción: Mir Hosein Musavi, a quien hoy algunos consideran una figura reformista, era primer ministro de la República Islámica en 1988, el año en que miles de presos políticos fueron ejecutados en las cárceles.
La Organización de los Muyahidines del Pueblo (MEK) tampoco es una alternativa para Irán. Durante la guerra entre Irán e Irak combatió junto al ejército de Sadam Husein contra Irán, y tiene una estructura sectaria en la que no se ve el menor rastro de democracia.
El separatismo: un peligro para todos los iraníes
Los grupos separatistas armados que apuntan a una parte del territorio de Irán, sea cual sea su pretexto, hacen en la práctica lo mismo que hicieron los Qayar al perder territorios: debilitar la integridad de Irán. Los compatriotas kurdos, baluchis, árabes y azeríes son una parte inseparable de la nación iraní, y ningún grupo armado los representa.
Conclusión: la prueba del historial
La elección entre los Pahlavi y sus alternativas es la elección entre dos historiales: el de quien construyó Irán y lo mantuvo unido, y el de otros que cometieron masacres, se aliaron con el enemigo de Irán o apuntaron contra su territorio. Por eso la bandera del León y el Sol ondea en las calles de Irán, y por eso el príncipe Reza Pahlavi, que habla del desmoronamiento de la estructura de la República Islámica, se ha convertido en el eje de la revolución nacional de Irán. El mensaje de este análisis a todos los que se preocupan por el futuro de Irán es claro: salvar a Irán de la República Islámica exige la colaboración de todos los patriotas, sin importar su pasado político.
La elección entre los Pahlavi y sus alternativas es la elección entre el historial de construir Irán y el de la masacre, la traición y la partición.

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