Alireza Aghayousefi, jefe de la «Organización de Psicología y Orientación» de la República Islámica, advirtió el domingo 25 de octubre de 2026 que la sociedad iraní se acerca a una situación de emergencia en salud mental y daños sociales. Preguntado por cuán lejos está Irán de esa situación, respondió que no cree que el país esté lejos.
Según Aghayousefi, la incertidumbre de la situación de «ni guerra ni paz» ejerce una fuerte presión sobre la población, porque cuando las necesidades y las amenazas coexisten, las amenazas pasan a ser prioritarias. Dijo que la prolongación de esta incertidumbre puede provocar una ansiedad grave y, a largo plazo, agotamiento físico y mental, y que sus efectos pueden aparecer uno o dos años después en forma de depresión, conflictos conyugales y dolores físicos crónicos.
De la anomia social a la violencia familiar
El jefe de la organización dijo que la sociedad iraní avanza en cierta medida hacia la anomia social y que el aumento de las presiones puede llevar a un retraso de la edad de matrimonio, a la expansión de las adicciones y a una mayor vulnerabilidad de las familias. Advirtió que la desintegración de las familias puede desembocar en violencia grave, incluidos asesinatos dentro de la familia, y que cuanto más se retrase la prevención, más difícil y costoso será contener sus consecuencias.
Aghayousefi dijo también que los servicios psicológicos no están cubiertos por el seguro básico y que muchas personas no pueden pagarlos. Según él, un plan para asegurar estos servicios se presentó al consejo central de la organización hace unos cuatro meses, pero aún no ha sido aprobado.
Una crisis creada por el régimen
La advertencia llega cuando la inflación anual ha alcanzado el 73,6 % y el rial ha perdido un 35 % de su valor desde finales de junio. Masoud Pezeshkian también calificó el 21 de octubre la situación de «ni guerra ni paz» como la peor que ha afrontado la República Islámica y dijo que no es deseable ni para ellos ni para la otra parte. El mismo día de la advertencia, Abbas Araghchi dijo que la política de la República Islámica no cambiará, haya guerra o no, una política cuyo coste psicológico y económico paga el pueblo iraní.
El jefe de la organización de psicología de la República Islámica afirma que la sociedad iraní no está lejos de una emergencia de salud mental.

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