Las exportaciones de gas licuado de petróleo (GLP) de la República Islámica se han detenido casi por completo desde el inicio del bloqueo naval de EE. UU. el 12 de julio de 2026. Según los datos de seguimiento de buques, en ese periodo solo han salido de Irán unos 4,1 millones de barriles, cerca de 350.000 toneladas, de propano y butano, frente a unos 30 millones de barriles, es decir 2,6 millones de toneladas, exportados en el mismo periodo del año pasado.
Según Jemima Shelley, analista de la organización United Against Nuclear Iran, al menos ocho buques gaseros han salido del golfo de Omán desde julio, seis de ellos sancionados por EE. UU. Parte de las cargas se transfirió de buque a buque cerca de los puertos omaníes de Sohar y Shinas, y la mayoría se dirigió a aguas de Malasia, un destino que suele terminar en China. El Mando Central de EE. UU. califica el bloqueo de «férreo».
Cinco mil millones de dólares de ingresos perdidos
Tras el crudo, el GLP era una de las principales fuentes de divisas de la República Islámica. Los datos de Kpler y Vortexa estiman las exportaciones de 2025 entre 10,5 y 11 millones de toneladas, por un valor superior a 5.000 millones de dólares, y la Cámara de Comercio de Irán había cifrado las exportaciones del año fiscal terminado en marzo de 2026 en 9 millones de toneladas, por 4.350 millones de dólares.
Irán produjo en 2025 unos 13 millones de toneladas de GLP, de las que casi el 80 % se exportaba; la mayor parte, unos 7 millones de toneladas, procedía de las refinerías de gas de South Pars y el resto de refinerías de petróleo y de los complejos petroquímicos de Asaluyeh y Mahshahr. El consumo interno normal es inferior a 2 millones de toneladas al año, y esa diferencia supone millones de toneladas de GLP que ahora no tienen salida.
Excedente de GLP en el país
Incluso con una reducción del 20 al 25 % de la producción tras la guerra, que la ha situado en unos 10 millones de toneladas, la República Islámica tiene que buscar uso interno para el excedente: una inyección limitada en la red de gas y su combustión en industrias y centrales capaces de usar GLP. Esta sustitución depende de límites técnicos y de infraestructura y no compensa las divisas perdidas.
El desplome de las exportaciones de GLP coincide con la paralización de las exportaciones de crudo. En septiembre, Kpler registró por primera vez desde 2013 exportaciones de crudo nulas de la República Islámica, y DIAR ya informó de que se han agotado las reservas flotantes de petróleo de la República Islámica en aguas asiáticas. Las estimaciones de la OPEP sitúan además la producción iraní de crudo en 1,96 millones de barriles diarios en septiembre, frente a 3,26 millones en 2025; una caída de casi el 40 % que muestra el efecto del bloqueo naval de EE. UU. en la economía de la República Islámica.
Las exportaciones de GLP de la República Islámica desde julio rondan las 350.000 toneladas, frente a 2,6 millones en el mismo periodo del año pasado.

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