miércoles, 21 de octubre de 2026
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Familias del levantamiento de enero, amenazadas con citaciones por visitar tumbas

Dadban publicó el relato de una familia que exige justicia por el levantamiento de enero: los órganos de seguridad les prohíben visitar las tumbas de los caídos y contactar entre sí, y las amenazan con citaciones.

Familias del levantamiento de enero, amenazadas con citaciones por visitar tumbas
Foto de archivo; campaña «9 manzanas, 9 meses de ausencia»

Los órganos de seguridad de la República Islámica prohíben a las familias de los caídos del levantamiento de enero de 2026, que reclaman justicia, acudir a las tumbas de sus seres queridos, celebrar ceremonias conmemorativas, escribir sobre la matanza y mantener cualquier contacto con otras familias. Dadban, un grupo de asesoría jurídica, destapó estas presiones el martes 20 de octubre de 2026 al publicar el relato de una de estas familias.

Según la familia, los agentes les han advertido en repetidas ocasiones, por teléfono y con amenazas, que no vayan a las tumbas de los caídos, que no mantengan contacto con otras familias y que no celebren ceremonias. Las familias que hablan o escriben sobre la matanza de enero son amenazadas con citaciones e interrogatorios. La presión es tal que incluso el texto de las publicaciones de Instagram debe redactarse con sumo cuidado para evitar consecuencias judiciales. El relato menciona además la detención de un miembro de la familia, con los ojos vendados y a punta de pistola, y su traslado a un lugar que la familia llama «agujero».

Fabricar causas para silenciar la búsqueda de justicia

Dadban afirma que se han abierto causas judiciales contra un gran número de familiares de los caídos tras buscar la verdad, exigir responsabilidades o anunciar la muerte de su ser querido. Según la valoración del grupo, el objetivo de la República Islámica es silenciar a las familias y detener el movimiento en busca de justicia.

Estas presiones no son nuevas. El 30 de enero de 2026, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a varios funcionarios de la República Islámica, entre ellos Hosein Zare Kamali, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria en la provincia de Hamadán, y declaró que las fuerzas de seguridad de Hamadán habían obligado a las familias a enterrar a los caídos sin ceremonia y habían exigido dinero por la entrega de los cuerpos.

Tras la matanza del levantamiento de enero, la República Islámica considera ahora delito incluso el duelo de las familias ante las tumbas de los caídos.

Duelo a pesar de las amenazas

A pesar de estas amenazas, las familias mantienen vivo el recuerdo de sus hijos: desde la celebración del cumpleaños de Alireza Sadian ante su tumba en Farrokhshahr hasta el hallazgo, por parte de su familia, de la tumba oculta de Alireza Raisi en el desierto de Anarak. Las madres que buscan justicia también publican la historia de sus hijos asesinados en la campaña «9 manzanas, 9 meses de ausencia».

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