Las últimas fases de la demolición del complejo penitenciario de Rajaei Shahr, en Karaj, conocido como «prisión de Gohardasht», se llevaron a cabo el domingo 4 de octubre de 2026, según medios del interior de Irán. Un día antes, el sábado 3 de octubre, había sido derribada una de las últimas torres de vigilancia de la prisión.
Según Radio Farda, Heydar Asiabi, jefe de la Organización de Prisiones de la República Islámica, ha dicho que el terreno de 60 hectáreas de la prisión se destinará a usos comerciales, residenciales, educativos y administrativos. Responsables del poder judicial han presentado la demolición como la aplicación de una ley del Parlamento para trasladar las prisiones fuera de las ciudades y como una contribución al desarrollo urbano de Karaj.
Advertencias sobre la destrucción de pruebas
Activistas y organizaciones de derechos humanos habían advertido en repetidas ocasiones de que la demolición de Gohardasht podía eliminar las pruebas de la masacre de presos políticos del verano de 1988 y de las ejecuciones posteriores. Mahmood Amiry-Moghaddam, director de Iran Human Rights, ha señalado que la destrucción de pruebas fue uno de los principales motivos del cierre y la demolición de esta prisión.
Un símbolo de la represión
En la memoria colectiva de los iraníes, Gohardasht está ligada a la represión política y, en particular, a las ejecuciones masivas de presos políticos en 1988. Hasta su cierre, la prisión fue también escenario de la ejecución de varios presos políticos y lugar de reclusión de muchos condenados políticos.
La prisión de Gohardasht, uno de los símbolos de las ejecuciones de 1988, ha sido arrasada por completo y su terreno pasará a uso comercial y residencial.

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