Reza Zangeneh, preso condenado a muerte en la prisión de Ghezelhesar, en Karaj, ha sido trasladado a una celda de aislamiento de esa cárcel. La agencia de noticias HRANA publicó la noticia el lunes 12 de octubre de 2026 y escribió que todavía no se conoce el motivo del traslado. En los últimos meses, el traslado de presos condenados a muerte a aislamiento en Ghezelhesar ha sido en repetidas ocasiones el preludio de una ejecución.
Según HRANA, la Sala 2 del Tribunal Revolucionario de Karaj, presidida por el juez Sabzevari, condenó a muerte a Reza Zangeneh por los cargos de «moharebeh» y «colaboración con el Mosad». El aparato judicial de la República Islámica ha presentado su caso como «espionaje para Israel».
El caso de Reza Zangeneh y la acusación de colaborar con el Mosad
Según la organización de derechos humanos Hengaw, Reza Zangeneh tiene 27 años, es natural de Malayer y reside en Malard, en la provincia de Alborz. Las fuerzas de seguridad lo detuvieron el 3 de abril de 2026 en una redada en su lugar de trabajo y desde entonces permanece en la prisión de Ghezelhesar. En agosto, Hengaw informó de que su caso había sido enviado al Tribunal Supremo para su apelación.
Según personas cercanas a él citadas por Hengaw, la acusación de colaborar con el Mosad se fabricó únicamente a partir de su trabajo reparando coches extranjeros y de sus anteriores viajes de trabajo al extranjero. La organización también informó de que los órganos de seguridad han sometido a su familia a una fuerte presión para que guarde silencio y no lleve el caso a los medios.

Una ola de ejecuciones por acusaciones de espionaje para Israel
Desde el comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel, la República Islámica ha detenido y juzgado a un gran número de ciudadanos acusados de «espiar para Israel»; según las organizaciones de derechos humanos, estos casos se apoyan a menudo en confesiones forzadas y en juicios a puerta cerrada en el Tribunal Revolucionario.
Según HRANA, en el último año la República Islámica ha ejecutado al menos a 2.003 personas, la cifra más alta en una década. Solo esta semana, Omar Dorostaran, preso baluchi, fue ejecutado sin que se haya publicado ningún documento de su proceso.
Reza Zangeneh, mecánico de coches de 27 años, ha sido llevado a aislamiento en Ghezelhesar tras ser condenado a muerte por colaborar con el Mosad.

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