Hossein Shariatmadari, director del diario ultraconservador Kayhan, cuestionó en una columna publicada el miércoles 7 de octubre de 2026 el papel de Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento, como negociador jefe del régimen con Estados Unidos. Según Iran International, escribió que confiar esta responsabilidad a Ghalibaf ha dejado en la práctica al Parlamento fuera de juego durante siete meses.
Shariatmadari exigió a los responsables que explicaran por qué una institución central ha permanecido casi paralizada en tiempos de guerra. También sostuvo que presidir el Parlamento y encabezar el equipo negociador son funciones incompatibles, porque el Parlamento debe supervisar al equipo negociador y Ghalibaf queda así como supervisor y supervisado a la vez.
Una decisión tomada con el aval de Jamenei
Kayhan no mencionó a Alí Jamenei en la columna, pero Iran International recordó que el nombramiento de Ghalibaf al frente del equipo negociador se hizo con la aprobación del propio Jamenei. Mahmud Nabavian, diputado de línea dura, afirmó el 10 de abril que la elección se hizo con la opinión y la coordinación de Jamenei. El propio Ghalibaf había dicho que no se ofreció para el cargo y que las negociaciones avanzaron con el permiso de Jamenei. Jamenei murió en los ataques de Estados Unidos e Israel al comienzo de la guerra.
Ghalibaf encabeza la delegación de la República Islámica en las conversaciones con Washington desde que comenzaron en Islamabad en abril. No es el primer choque público entre ambos: en agosto Shariatmadari ya se enfrentó con él por su apoyo a las negociaciones, y Ghalibaf respondió que el régimen debe negociar cuando sea necesario y combatir cuando sea necesario.
Kayhan cuestiona ahora una decisión que, según funcionarios del régimen, se tomó con la aprobación del propio Jamenei.
Negociaciones estancadas y pugna de facciones
La columna se publicó cuando las negociaciones entre la República Islámica y Estados Unidos están prácticamente paralizadas. Masud Pezeshkian dijo el martes 6 de octubre que el diálogo carece de sentido mientras continúe el bloqueo naval estadounidense. Kayhan también pidió la retirada inmediata y total del régimen de los canales diplomáticos con mediación de Catar.
Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses, entre ellos el vicepresidente JD Vance, afirman abiertamente que no está claro quién toma las decisiones en la República Islámica. La disputa pública entre Kayhan y el presidente del Parlamento sobre el principio mismo de negociar muestra un régimen que, tras siete meses de guerra, ni siquiera logra ponerse de acuerdo sobre su propia estrategia.

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