Las fuerzas estadounidenses desplegadas en el mar Arábigo se preparan para una posible escalada de la guerra con la República Islámica. En los últimos días, el portaaviones USS George Washington y los destructores que lo escoltan han recibido un gran cargamento de misiles de largo alcance contra objetivos terrestres y bombas antibúnker para instalaciones fortificadas, detalles que los periodistas del Wall Street Journal vieron en una visita poco habitual al portaaviones y a un destructor lanzamisiles y que publicaron el sábado 24 de octubre de 2026.
Funcionarios estadounidenses afirman que, si Donald Trump ordena un nuevo ataque contra la República Islámica, los preparativos para una escalada del conflicto se llevarán a cabo en las próximas semanas. Han subrayado que aún no se ha tomado ninguna decisión de atacar, y el Pentágono dice que su tarea es preparar opciones militares para el presidente. Según estos funcionarios, Trump ha dicho que no habrá ningún ataque antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
El comandante del portaaviones: estamos listos para responder de inmediato
El capitán Nicholas DeLeo, comandante del USS George Washington, dijo que la tripulación del buque está siempre preparada, vigila su entorno y está lista para una respuesta inmediata o una acción preventiva. Días atrás también había dicho que la República Islámica había intentado atacar distintos tipos de buques cerca del estrecho de Ormuz, pero que ninguno de esos intentos había tenido éxito.
La misión principal del George Washington, desplegado en el mar Arábigo desde agosto, es aplicar el bloqueo naval del petróleo de la República Islámica, escoltar petroleros y prestar apoyo aéreo. Según los informes, con el envío del portaaviones USS Theodore Roosevelt y de la 13.ª Unidad Expedicionaria de Marines, llegarán a la región unos 10.000 efectivos más y el número de portaaviones estadounidenses en la zona ascenderá a tres.
Contexto: amenazas y señales de una nueva ronda de guerra
Estos preparativos se producen después de que Tom Barrack, embajador de Estados Unidos en Turquía, hablara el viernes de la posibilidad de un ataque estadounidense contra la República Islámica, y de que Donald Trump dijera en Florida que es posible otra operación contra la República Islámica a menos que Teherán acepte un acuerdo. La República Islámica, por su parte, ha amenazado con atacar los cables submarinos de comunicaciones y objetivos civiles de los países ribereños del golfo Pérsico si se reanuda la guerra.
El envío de bombas antibúnker al USS George Washington muestra que la opción de atacar las instalaciones fortificadas de la República Islámica va en serio.

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