Se ha publicado una actualización más reciente de esta noticia: Kazem Alinejad Baranlou rechaza firmar una «carta de arrepentimiento»; le cortan las llamadas
El estado físico de Kazem Alinejad Baranlou, preso político recluido en la cárcel de Evin, en Teherán, se ha agravado por la continuación de su huelga de hambre seca. Una fuente bien informada dijo el martes 20 de octubre de 2026 que este preso político inició hace varios días una huelga de hambre seca en protesta por la privación de atención médica y de medicamentos esenciales, y que ha anunciado que la mantendrá hasta que se atiendan sus demandas médicas.
Según esta fuente, Kazem Alinejad Baranlou padece una enfermedad cardíaca y renal, pero los responsables de la prisión se han negado a darle sus medicamentos y a trasladarlo a centros médicos fuera de la cárcel. Las heridas que le han aparecido en los pies le han quitado la capacidad de caminar y de realizar las tareas cotidianas, y su estado físico se ha descrito como «preocupante».
Presión para escribir una «carta de arrepentimiento»
La misma fuente dijo que los responsables de seguridad y de la prisión presionan al preso político para que escriba una «carta de arrepentimiento» y que se le ha cortado toda posibilidad de comunicación con el exterior. Las autoridades de la República Islámica no han dado hasta ahora ninguna explicación sobre su situación.
El Tribunal Revolucionario de Teherán condenó a Kazem Alinejad Baranlou a 11 años de prisión en diciembre de 2023-enero de 2024, una condena que el tribunal de apelación redujo a cinco años en abril-mayo de 2024.
La privación de tratamiento, herramienta de presión sobre los presos políticos
La privación de tratamiento y de medicamentos a los presos políticos es un método de presión conocido en las cárceles de la República Islámica, y muchos presos han recurrido a la huelga de hambre para lograr sus derechos más básicos; entre ellos Mokhtar Al-Boushokeh y Hamzeh Savari, que están en huelga de hambre en las cárceles de Arak y Ghezelhesar. La huelga de hambre seca, es decir, negarse a comer y a beber agua, puede poner en peligro la vida de un preso en poco tiempo, sobre todo si padece una enfermedad cardíaca y renal.
Kazem Alinejad Baranlou, preso político enfermo de Evin, arriesga su vida en una huelga de hambre seca para obtener tratamiento.

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