Behzad Rezvanmehr, preso político recluido en la prisión central de Karaj, murió en su pabellón en la madrugada del jueves 15 de octubre de 2026. Sus compañeros de pabellón encontraron su cuerpo sin vida esa misma mañana. El Centro para los Derechos Humanos en Irán, que difundió la noticia de su muerte, afirma que el preso político había sido privado de la atención médica adecuada.
Según el Centro para los Derechos Humanos en Irán, Rezvanmehr padecía una afección alérgica que había derivado en una infección generalizada en su cuerpo. En la noche del miércoles 14 de octubre su estado empeoró y fue a la enfermería de la prisión; el personal sanitario, sin un examen especializado y sin trasladarlo a un hospital, solo le puso una inyección y lo devolvió al pabellón. Unas horas después murió. Aún no se sabe qué fármaco le inyectaron ni cuál es la causa oficial de la muerte.
Detención, tortura y aislamiento
Según la información recibida por el Centro para los Derechos Humanos en Irán, las fuerzas de seguridad de la República Islámica detuvieron a Behzad Rezvanmehr al comienzo del año iraní 1405 (primavera de 2026) acusado de oponerse al gobierno. La organización de derechos humanos afirma que fue sometido a tortura severa tras su detención y que pasó la mayor parte de su reclusión en una celda de aislamiento. Los responsables de la prisión conocían su enfermedad y la propagación de la infección en su cuerpo, pero no lo enviaron a centros médicos fuera de la cárcel.
Todavía no se han dado a conocer su edad, su ciudad de residencia ni la posible condena que se le impuso. Las autoridades judiciales y la organización de prisiones de la República Islámica tampoco han dado explicación alguna sobre su muerte.
La privación de tratamiento: un patrón que se repite en las cárceles
La muerte de Rezvanmehr se produce mientras se suceden los informes sobre la situación médica de los presos políticos en las cárceles de la República Islámica. En los últimos días se informó de la propagación de una enfermedad respiratoria con síntomas de covid en el pabellón de mujeres de la prisión de Evin, y un grupo de médicos y personal sanitario expresó en una carta su preocupación por el grave estado de Hamid Gharehasanlou en la prisión de Yazd.
Las organizaciones de derechos humanos han advertido en repetidas ocasiones de que negarse a trasladar a los presos políticos enfermos a un hospital se ha convertido en un instrumento de presión sobre ellos. El Departamento de Estado de EE. UU. también ha condenado en sus informes de derechos humanos la privación de tratamiento a los presos políticos iraníes.
Tras meses de aislamiento, Behzad Rezvanmehr fue devuelto a su pabellón con una infección generalizada y solo una inyección, y murió unas horas después.

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