Abdolnaser Hemmati, presidente del banco central de la República Islámica, calificó de ilusión en la reunión del FMI en Bangkok de esta semana las afirmaciones sobre un colapso de la economía iraní y dijo que, pese a las sanciones de EE. UU. y la guerra, la economía del país ha mostrado resiliencia.
Según Hemmati, las prioridades del banco central son contener la inflación, preservar la estabilidad financiera y mantener en funcionamiento los servicios bancarios y de pago, y el banco ha proporcionado las divisas para importar alimentos y medicinas. Pidió al FMI que tenga más en cuenta la guerra, las sanciones y las restricciones de pago al evaluar el desempeño de la economía iraní.
La afirmación de resiliencia frente a los datos internacionales
La afirmación de Hemmati llega cuando el propio FMI pronosticó el martes pasado que la economía iraní se contraerá un 7,6 % en 2026. El Banco Mundial había estimado también antes que, con una inflación del 74 %, la tasa de pobreza en Irán llegará al 38,4 % y que más de 2,6 millones de personas más caerán por debajo del umbral de pobreza.
Los datos del propio Centro de Estadística de la República Islámica ofrecen también una imagen distinta de las palabras del presidente del banco central: la inflación punto a punto alcanzó el 89,8 % en el último mes y la inflación anual subió del 69,9 % en Mordad (julio-agosto) al 73,6 % en Shahrivar (agosto-septiembre). Según esas mismas cifras, el precio del aceite de cocina ha subido más de un 250 % en un año y los alquileres más de un 30 %.
La vida cotidiana de los iraníes
En los últimos meses, los propios responsables del Gobierno también han hablado de la profundidad de la crisis: Masoud Pezeshkian admitió que, con el dinero disponible, pagar los salarios de los empleados tiene prioridad sobre importar gasolina, y los hospitales públicos sufren escasez de equipos. Los ciudadanos informan de facturas de electricidad que se han multiplicado, del alto coste de las medicinas y de los recambios de automóvil y de la imposibilidad de comprar una vivienda.
Abdolnaser Hemmati fue antes ministro de Economía del Gobierno de Masoud Pezeshkian, y en febrero-marzo de 2025 el Parlamento de la República Islámica lo sometió a una moción de censura y lo destituyó por las fluctuaciones de la divisa, la caída del valor del rial y el encarecimiento de los bienes básicos.
El presidente del banco central de la República Islámica calificó de ilusión el colapso de la economía, mientras la inflación punto a punto ha llegado a casi el 90 %.

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