Los organismos de seguridad de la República Islámica han exigido a las familias de tres ciudadanos baluchis, muertos hace unos 10 días por disparos de fuerzas militares en Zahedán, unos 10.000 millones de tomanes a cambio de entregar los cuerpos. La Red de Documentación de Derechos Humanos de Baluchistán dio a conocer la exigencia en un informe publicado hasta el miércoles 14 de octubre de 2026.
Según este organismo de derechos humanos, dos de las víctimas son Mohammad Sanjarani, de 22 años, y Aziz Rigi, de 25, ambos de Zahedán; la identidad del tercero no se ha dado a conocer. La Red de Documentación de Derechos Humanos de Baluchistán afirma que, además de esta suma, los responsables de seguridad han impuesto la condición de que los cuerpos sean enterrados de noche, en presencia de agentes y sin otros familiares, y han advertido a las familias de que la presencia de parientes en la ceremonia tendrá consecuencias.
Los cuerpos de los fallecidos como rehenes
Retener los cuerpos de los fallecidos y exigir dinero o compromisos a sus familias para entregarlos es un método que la República Islámica ha empleado en repetidas ocasiones en los últimos años; entre otros casos, tras la matanza de manifestantes en el levantamiento de Dey, cuando las familias de muchos de los caídos sufrieron presión económica y de seguridad para recuperar los cuerpos de sus seres queridos. La condición del entierro nocturno y sin familiares también busca evitar que la ceremonia se convierta en una concentración de protesta.
Sistán y Baluchistán bajo presión militar
El informe se publica mientras los enfrentamientos armados y las operaciones de las fuerzas militares en Sistán y Baluchistán se han intensificado en los últimos meses. HRANA había anunciado antes que entre el 31 de marzo y el 10 de octubre murieron al menos 94 personas en Sistán y Baluchistán. El martes 13 de octubre, dos enfrentamientos armados en Zahedán y Taftan dejaron además al menos seis muertos. Mientras tanto, los compatriotas baluchis pagan, más que nadie, el precio de la represión y la ausencia de ley.
La República Islámica ha exigido a las familias 10.000 millones de tomanes por entregar los cuerpos de tres jóvenes baluchis.

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