El poder judicial de la República Islámica ha condenado a dos activistas civiles residentes en Sanandaj a penas de prisión condicional y multas. Según Kolbar News, una sala del Tribunal Revolucionario de Sanandaj condenó el miércoles 30 de septiembre de 2026 a Marzieh Moradveisi, docente despedida por el Ministerio de Educación y expresa política, a dos años de prisión condicional y al pago de una multa de cuatro millones de tomanes. La agencia de noticias HRANA también informó de estas sentencias el domingo 4 de octubre.
Según el mismo informe, Sohrab Bahrami, activista civil de Sanandaj, ha sido condenado a cinco años de prisión condicional y al pago de una multa. Aún no se han dado a conocer la fecha de su sentencia ni la cuantía de la multa. El señor Bahrami fue detenido por las fuerzas de seguridad entre enero y febrero de 2026 y, tras unos tres meses de interrogatorios y reclusión, había quedado en libertad provisional bajo fianza hasta la conclusión de su caso. Los cargos formulados contra ambos no se han hecho públicos en los informes.
La señora Moradveisi ya había sido detenida y juzgada anteriormente por sus actividades civiles y de búsqueda de justicia, tanto en la década de 1980 como en los últimos años.
Bayan Salehian, trasladada a la cárcel de Urmía
Al mismo tiempo, HRANA ha informado de que Bayan Salehian, especialista en medicina interna y activista kurda por los derechos de las mujeres, ha sido trasladada a la prisión central de Urmía tras su detención. Según la Red de Derechos Humanos del Kurdistán, en los últimos días las fuerzas de seguridad irrumpieron en la casa de su familia en Urmía y la detuvieron con violencia sin presentar ninguna orden judicial. Esta organización de derechos humanos afirma que también le confiscaron el teléfono móvil y el ordenador personal, y que desde su detención se le ha negado el acceso a un abogado y las visitas de su familia. IranWire ya había informado de que fue golpeada durante el arresto.
La señora Salehian ha sido citada y detenida en numerosas ocasiones por organismos de seguridad en los últimos años. Fue detenida en Saqqez durante el movimiento «Mujer, vida, libertad» y, posteriormente, fue condenada varias veces a prisión y multas por «propaganda contra el sistema» a raíz de sus escritos en las redes sociales.
Presión sobre los activistas civiles en el Kurdistán
Estas sentencias y detenciones se producen en un momento en que la República Islámica, tras el levantamiento de diciembre-enero y en plena guerra con Estados Unidos, ha intensificado la presión sobre activistas civiles, docentes y activistas por los derechos de las mujeres, especialmente en las provincias de población kurda. Las organizaciones de derechos humanos afirman que las penas de prisión condicional son un instrumento para disuadir a los activistas de continuar su labor, ya que cualquier nueva actividad puede conllevar la ejecución de la condena.
Dos activistas civiles de Sanandaj han sido condenados a prisión condicional y una médica activista por los derechos de las mujeres ha sido trasladada a prisión en Urmía tras una detención violenta.

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